Uno de cada tres inquilinos con trabajo es pobre tras pagar el alquiler; con hipoteca, uno de cada diez
Trabajar fue durante generaciones la vacuna contra la pobreza. El último informe de Oxfam Intermón le pone fecha de caducidad a esa idea, al menos para quien vive de alquiler.

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El cálculo, hecho sobre la Encuesta de Condiciones de Vida del INE y las declaraciones de renta de 2024, lo publica elDiario.es: antes de pagar la vivienda, el 11 % de los trabajadores españoles está bajo el umbral de pobreza. Después de pagarla, el 15 %. La diferencia son 770.000 personas con empleo a las que el techo las empobrece.
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El dato que parte el país en dos
Lo revelador del informe no es el total, es el desglose por régimen de vivienda:
- Inquilinos a precio de mercado: hasta un 34 % queda en pobreza tras pagar el alquiler.
- Propietarios con hipoteca en curso: un 10,2 %.
- Propietarios con la casa ya pagada: un 8 %.
El umbral que usa el informe es el estándar europeo: 12.220 euros al año para una persona sola, 25.663 para dos adultos con dos niños.
Traducción: dos vecinos de rellano con la misma nómina viven en países distintos. La frontera de la pobreza ya no la dibuja el sueldo: la dibuja el contrato que cada uno firmó por su casa, y el año en que lo firmó.
Por qué el alquiler golpea el triple
La mecánica no tiene misterio. La cuota de una hipoteca se pactó con el precio de compra de su momento y, salvo sustos del euríbor, se queda quieta durante décadas. El alquiler a precio de mercado se renueva con el mercado, y el mercado lleva años subiendo bastante más rápido que los salarios.

A eso se suma quién está en cada lado. Comprar exige ahorros y estabilidad que las generaciones jóvenes y los recién llegados no suelen tener, así que el alquiler concentra justo a quienes menos colchón tienen para absorber cada subida.
Ojo al apellido del dato: "pobre tras pagar la vivienda" es un cálculo de Oxfam sobre cifras oficiales del INE, con ingresos de 2024. Los alquileres firmados en 2025 y 2026, los más caros de la serie, todavía no están en la foto. Lo probable es que el retrato se quede corto, no largo.
Para el lector que se reconozca en el 34 %, el informe tiene una utilidad práctica inmediata: ponerle número a una sensación. No es una mala gestión doméstica ni un capricho de la cesta de la compra; es que, a precios de mercado, el alquiler se come la distancia entera entre el sueldo y el umbral de pobreza. Saberlo no paga la renta, pero al menos coloca la conversación — en casa, en la empresa, donde haga falta — sobre el dato correcto.
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