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Una montaña de Austria daba 1.500 kilos de sal al día hace 3.200 años: ahora aparecen salas de 20 metros

Hay una montaña en Austria que lleva 7.300 años dando sal. Y cada vez que alguien baja a mirar, aparece otra sala que nadie había visto.

Hallstatt lleva 7.300 años dando sal.
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La última campaña arqueológica en Hallstatt, impulsada por el Museo de Historia Natural de Viena, ha documentado alrededor de 305 metros de túneles y cámaras mineras repartidos por el interior del macizo. No es una única cavidad: son espacios sucesivos que en algunos puntos discurren en paralelo, unos encima de otros.

Las vetas de sal que los mineros siguieron durante siglos.

Las dimensiones, que impresionan

Algunas de esas cámaras alcanzan unos 24 metros de ancho y cerca de 20 de altura, según los datos de la agencia austríaca APA. Todo eso excavado siguiendo las vetas de sal, y profundizando cada vez que aparecía una concentración nueva.

El momento de máxima producción llegó hacia 1200 a. C., en la Edad del Bronce tardía, cuando se habrían extraído hasta 1,5 toneladas de sal al día.

Ojo a la cifra en perspectiva: mil quinientos kilos diarios, sacados a mano de dentro de una montaña, hace treinta y dos siglos. Sin maquinaria, sin luz eléctrica y con picos de piedra y asta.

Lo que la sal conservó

La sal es un conservante extraordinario, y eso ha convertido el subsuelo de Hallstatt en un archivo. Los investigadores han recuperado ahí abajo:

  • Herramientas rotas con distintos sistemas de enmangado, que delatan periodos de experimentación técnica.
  • Fragmentos de ropa y recipientes de madera con restos de comida.
  • Astillas de pino quemadas, la iluminación de la época.
  • Residuos humanos, que cuentan qué comían durante las jornadas bajo tierra.

Los sedimentos del suelo de algunas cámaras llegan a nueve metros de espesor y funcionan como capas de un pastel: cada una atrapó objetos de una etapa distinta.

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Los derrumbes y la gente que volvía

La explotación no fue un camino recto. Grandes deslizamientos de tierra interrumpieron la producción una y otra vez y obligaron a reorganizar el trabajo bajo tierra.

"Pero la minería siguió y siguió", explicó a APA Daniel Brandner, responsable de las excavaciones subterráneas del departamento de Prehistoria del museo. "Era una comunidad muy resistente que volvía a suministrar sal pocos años después de estos deslizamientos".

Parte de esas galerías ni siquiera se encontraron excavando: aparecieron gracias a perforaciones geológicas que detectaron sectores hasta entonces desconocidos. Y el museo sostiene que la minería de sal empujó en la prehistoria cambios de calado en tecnología, organización del trabajo y transporte, lo que explica el peso económico que este rincón alpino acabó teniendo.

El yacimiento forma parte del conjunto Hallstatt-Dachstein/Salzkammergut declarado Patrimonio Mundial por la Unesco, y los arqueólogos creen que dentro de la montaña quedan más cámaras por encontrar. La sal, mientras tanto, se sigue extrayendo allí: siete milenios después, el negocio continúa.

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