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Una garrafa de 5 litros vacía deja quieta la lavadora que baila al centrifugar: el truco está en dónde la colocas

Hay lavadoras que centrifugan y hay lavadoras que despegan. Golpean, retumban y, colada a colada, se van desplazando de su sitio hasta quedarse a medio metro de donde las dejaste.

La garrafa vacía, de pie, entre la lavadora y la pared.
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El problema se nota sobre todo en suelos irregulares o de madera, donde la vibración se transmite a toda la casa. A altas revoluciones el tambor genera oscilaciones fuertes, y si el aparato está mal nivelado o el suelo no acompaña, el cuerpo entero empieza a mecerse.

Dónde va exactamente la garrafa

Contra eso se venden alfombrillas de goma y tacos antivibración. Pero hay una versión casera que sale gratis: una garrafa de agua de 5 litros, vacía y con el tapón puesto.

El plástico hace de muelle y frena el vaivén.

Se coloca de pie, en vertical, entre la parte trasera de la lavadora y la pared. No apretada ni encajada a presión: solo haciendo tope.

Traducción: no es un anclaje, es un amortiguador. El plástico cede un poco con cada sacudida y vuelve a su sitio, así que a la máquina le cuesta mucho más coger carrerilla hacia atrás.

Se nota especialmente al centrifugar cargas pesadas — mantas, juegos de sábanas, ropa de abrigo —, que son las que más descompensan el tambor.

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Por qué es un apaño y no una reparación

Conviene decirlo claro: esto sirve para una lavadora sana que se mueve un poco. Si salta incluso con media carga, si ha aparecido un golpeteo fuerte o si la vibración va a más lavado tras lavado, la garrafa no arregla nada y solo tapa el síntoma.

  • Los tornillos de transporte: si la lavadora es nueva o la has mudado, comprueba que los quitaron. Son la causa número uno de vibración salvaje.
  • Las patas: deben quedar las cuatro apoyadas y con las contratuercas apretadas. Un nivel de burbuja de 5 euros resuelve la duda en un minuto.
  • La carga: una sola prenda pesada y empapada descompensa el tambor más que la colada entera.
  • El desgaste: ruido metálico o vibración creciente apuntan a amortiguadores o rodamientos, y eso es cosa del técnico.

Ojo a lo que no arregla la garrafa: si la lavadora golpea seco, como si algo chocara dentro del tambor, para el programa y llama al servicio técnico. Ese ruido no es vibración, es una pieza suelta.

Las alternativas que sí están pensadas para esto

Si el apaño te convence pero prefieres algo hecho a propósito, hay dos opciones baratas: la alfombrilla de goma antivibración, que se coloca debajo del aparato entero, y los tacos o copas de goma que se encajan en cada pata. Ninguno corrige un mal nivelado, pero los dos absorben buena parte del temblor que se transmite al suelo — que es lo que acaba oyendo el vecino de abajo.

Un dato para dimensionar por qué se mueve tanto: en el centrifugado más rápido de una lavadora doméstica el tambor gira a unas 1.400 vueltas por minuto, más de veinte giros por segundo.

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