¿Tienes la casa del pueblo o un piso heredado? Una sindicalista pide 'freír a impuestos' a quien tenga dos viviendas
La casa del pueblo de los abuelos, el piso que dejó una tía, el apartamento de la playa comprado hace treinta años. En España hay más de 2,5 millones de viviendas de uso esporádico y otros 3,8 millones vacías, según el último censo del INE, y muchas son casas de familia que han ido pasando de una generación a otra.

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Por eso escuece la expresión que circula estos días. Afra Blanco, sindicalista de UGT y tertuliana habitual de laSexta, ha vuelto a hablar de "freír a impuestos" a una parte de los propietarios, y la pregunta inmediata en muchas casas es a cuál.
Qué ha dicho exactamente
Blanco ha usado la expresión en varias ocasiones, siempre con un destinatario concreto. En Más Vale Tarde, en octubre de 2025, pidió freír a impuestos "a los que están comprando vivienda para invertir". En Al Rojo Vivo, durante un debate sobre construcción de vivienda pública, la atribuyó a otras formaciones:
"Hay otras fuerzas políticas que están hablando directamente de freír a impuestos a aquellos que especulen con la vivienda", señaló la sindicalista.
En esas intervenciones defendió que la fiscalidad alivie a trabajadores y familias y que las empresas que compran y venden inmuebles contribuyan más. También sostuvo que los pequeños propietarios y los grandes tenedores no deberían ir de la mano en el debate sobre vivienda, y reclamó limitar el uso de la vivienda como activo financiero.
Lo que ya paga hoy una segunda vivienda
Antes de hablar de nuevos impuestos conviene repasar los que existen. Quien tiene una segunda casa que no alquila, el caso típico de la casa del pueblo, ya tributa por ella de tres formas:
- IBI, el impuesto municipal que se paga cada año por cualquier inmueble, se use o no.
- Imputación de rentas en el IRPF. Hacienda considera que esa casa genera un ingreso aunque no se alquile, y lo suma a la renta del propietario: el 1,1 % del valor catastral, o el 2 % si ese valor no se ha revisado desde 1994.
- Rendimientos del alquiler, si se arrienda, que tributan en el IRPF como cualquier otro ingreso.
Con un valor catastral revisado de 60.000 euros, por ejemplo, la imputación suma 660 euros a la base imponible. Para un contribuyente con un tipo marginal del 30 %, eso son unos 200 euros al año por una casa en la que quizá solo pasa el mes de agosto.
El recargo por vivienda vacía: a quién afecta
La herramienta más dura que existe ya es el recargo del IBI para viviendas vacías, que la Ley de Vivienda de 2023 permitió endurecer. Su alcance es más limitado de lo que muchos creen:
- Solo se aplica a propietarios de cuatro o más viviendas.
- La casa debe llevar más de dos años desocupada sin causa justificada.
- El recargo base es del 50 % de la cuota, ampliable hasta el 100 % si la desocupación supera los tres años y hasta el 150 % si el titular tiene dos o más viviendas vacías en el mismo municipio.
- Cada ayuntamiento decide si lo aplica, y para ello necesita aprobarlo en su ordenanza fiscal.
Con las normas actuales, la casa del pueblo de quien no tiene más inmuebles queda fuera de este recargo. Lo mismo ocurre con el piso heredado de una familia que, sumando la vivienda habitual, tiene dos o tres casas.

Por qué el debate llega ahora
La vivienda es uno de los ejes de la campaña de las elecciones generales del 29 de noviembre. El Congreso tumbó en octubre los dos decretos de vivienda del Gobierno, que incluían la prórroga extraordinaria de los contratos de alquiler, y los partidos llevan propuestas fiscales muy distintas.
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Quienes defienden gravar más la vivienda que no se usa como residencia argumentan que así saldrían al mercado pisos hoy ociosos y se desincentivaría la compra especulativa. Quienes se oponen sostienen que buena parte de esas viviendas son herencias de familias de clase media, que ya tributan por ellas, y que subir impuestos a los pequeños propietarios podría reducir todavía más la oferta de alquiler.
La línea que separa una cosa de otra, entre la casa heredada en un pueblo de 300 habitantes y la cartera de pisos comprados para alquilar en una capital, es justamente la que cualquier nueva medida tendría que trazar. Y es la que más conviene vigilar cuando se lean los programas electorales.
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