No existe el radiador eléctrico que ahorra: a la misma potencia todos gastan lo mismo, y un experto hace la cuenta
En noviembre, el pasillo de electrodomésticos se llena de etiquetas prometedoras: «bajo consumo», «ahorro garantizado», «eficiencia del 200 %». Ángel Blázquez, experto en electrodomésticos y eficiencia energética que divulga en su canal de YouTube Electro Ángel, las desmonta todas con una sola idea.

Contenido del artículo
"Casi todos los aparatos eléctricos convierten el 100 % de la electricidad en calor", recuerda Blázquez en su análisis de consumo.
Es física de manual. Un radiador de aceite, un emisor térmico, un calefactor cerámico y un convector de 30 euros, a 2.000 vatios, sacan exactamente la misma energía del enchufe y la devuelven toda como calor. Ninguno puede pasar del 100 %, así que un "200 % de eficiencia" en una caja es, sencillamente, imposible.
Lo que cambia de un modelo a otro es cómo reparte ese calor. El de aceite tarda en arrancar y sigue templando la habitación un buen rato después de apagarse; el convector calienta el aire enseguida y se enfría igual de rápido. Eso decide la comodidad, y la factura se queda igual.
Te puede interesar: Tu factura de calefacción puede adelantarse semanas: la ruptura del vórtice polar traería un invierno temprano y duro
La cuenta que nadie hace en la tienda
Blázquez pone números a un uso corriente de invierno: un radiador de 2.000 W encendido seis horas al día durante un mes consume 360 kWh, unos 90 euros. Con tres radiadores repartidos por la casa, la cifra se multiplica por tres y roza los 270 euros al mes.
El cálculo se apoya en un precio de unos 25 céntimos por kilovatio hora, en línea con la media de los hogares españoles: 26,69 céntimos con impuestos, según Eurostat para la segunda mitad de 2025.
"A igual potencia todos gastan lo mismo por hora; lo que cambia es cuánto tiempo los dejas encendidos", resume el experto.
Esos tres radiadores tienen además un problema que no sale en la factura. Encendidos a la vez suman 6.000 vatios, y muchos pisos tienen contratados 3,45 o 4,6 kW de potencia. El resultado es el clásico apagón a la hora de cenar, en cuanto alguien enciende también el horno o la vitrocerámica.
Cuántos vatios necesita cada habitación
La regla de Blázquez para no quedarse corto ni pasarse es sencilla: en una vivienda bien aislada, un kilovatio calienta unos 10 metros cuadrados. Si la casa es un colador, la superficie se reduce a la mitad.
- Dormitorio de 10 m² bien aislado: 1.000 W bastan.
- Salón de 20 m² bien aislado: 2.000 W, y mejor repartidos en dos radiadores de 1.000 W en extremos opuestos, para que el calor llegue igual a toda la estancia.
- El mismo salón en un piso antiguo sin aislar: hasta 4.000 W para alcanzar la misma temperatura.
Ese último caso explica por qué el dinero más rentable en calefacción eléctrica a veces no se gasta en el radiador. Unos burletes en puertas y ventanas y unas cortinas gruesas reducen las pérdidas, y con ellas las horas que el aparato tiene que estar encendido.

Lo que sí rebaja la factura
Si todos gastan lo mismo por hora, el ahorro está en las horas, y ahí hay margen:
- Termostato a 20 grados. "Cada grado de más se paga", advierte Blázquez.
- Programador o enchufe inteligente, para que el radiador arranque poco antes de llegar a casa y se apague solo cuando no hay nadie.
- Calentar solo la habitación que se usa, con la puerta cerrada.
Para quien tenga un aire acondicionado con bomba de calor, el ahorro grande está fuera del radiador. Un split en modo calor no fabrica el calor con una resistencia: lo extrae del aire de la calle y lo mete en casa. Desde 2014, los splits domésticos que se venden en Europa tienen que entregar de media al menos 3,4 kWh de calor por cada kWh de electricidad, y la mayoría llega a 3,8 o más.
Una hora de calor que con el radiador cuesta 53 céntimos sale por unos 14 con un split de gama básica: la misma temperatura por cerca de una cuarta parte del dinero.
En el ejemplo del principio, los 90 euros al mes del radiador de 2.000 W se quedarían en torno a 24. Para el resto de casos, el radiador eléctrico sigue siendo una buena solución puntual: para un despacho o un dormitorio unas horas al día, con el termostato bien puesto y elegido mirando los vatios que pide la habitación.
Anteriormente escribimos: Media España ya hierve cáscara de limón con canela y tú sigues comprando ambientadores: el truco cuesta céntimos