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Tu factura de calefacción puede adelantarse semanas: la ruptura del vórtice polar traería un invierno temprano y duro

Mientras en España todavía se discute si sacar ya el edredón, a 30 kilómetros por encima de nuestras cabezas se está preparando algo que no tiene precedentes conocidos a estas alturas del año.

El termostato del radiador sobre billetes: un invierno temprano puede adelantar la factura de calefacción.
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Los modelos meteorológicos apuntan a un calentamiento súbito estratosférico sobre el Ártico la semana que viene, entre el 9 y el 15 de noviembre. Si se produce, podría romper el vórtice polar, la gran masa de aire frío que gira sobre el Polo, con semanas de adelanto sobre lo habitual. El meteorólogo de Meteored José Miguel Viñas lo explicaba a El Independiente:

«Esa configuración de ruptura del vórtice polar es bastante probable que se produzca la próxima semana», señala Viñas.

Si el pronóstico se cumple, el frío llegaría justo cuando la mayoría de los hogares aún no ha encendido la calefacción en serio, y con el precio del butano a punto de revisarse.

Qué es el vórtice polar y por qué importa que se rompa

El vórtice polar se forma cada invierno entre los 15 y los 30 kilómetros de altura: un anillo de vientos muy intensos que encierra el aire gélido sobre el Ártico. Mientras gira con fuerza, el frío se queda arriba, en el norte.

Un calentamiento súbito estratosférico es una subida brusca de la temperatura en esa capa, de más de 25 grados en menos de una semana. Frena esos vientos, a veces llega a invertirlos, y el vórtice se deforma o se parte en trozos. Cuando eso ocurre, el aire polar encuentra la puerta abierta hacia las latitudes medias, Europa incluida.

Los efectos no son inmediatos. Desde la ruptura hasta que se notan a ras de suelo pasan entre dos y tres semanas, lo que sitúa la posible llegada del frío entre finales de noviembre y principios de diciembre.

Lo inusual esta vez es el calendario: los calentamientos súbitos estratosféricos suelen producirse en pleno invierno, y uno en la primera quincena de noviembre adelantaría el frío polar al otoño.

El precedente que todo el mundo recuerda

Europa ya sabe cómo acaba un episodio así. En febrero de 2018, un calentamiento súbito estratosférico desencadenó la llamada Bestia del Este, una ola de frío siberiano que paralizó media Europa con nevadas y temperaturas bajo cero durante días. En España, aquel episodio dejó una sucesión de borrascas atlánticas que circularon más al sur de lo normal.

Una ciudad europea bajo la nieve: la ruptura del vórtice polar puede traer el frío antes de tiempo.

Lo que significa para tu factura

Un invierno que empieza tres o cuatro semanas antes son tres o cuatro semanas más de calefacción encendida, y el bolsillo lo nota antes que el termómetro. Hay además una cita en el calendario: el 17 de noviembre se revisa el precio de la bombona de butano, que hoy cuesta 18,84 euros, a 71 céntimos de su récord de 19,55 euros, marcado en 2022.

La revisión puede mover el precio un 5 % como máximo, al alza o a la baja. Si agotara ese tope hacia arriba, la bombona se iría a unos 19,78 euros y batiría el récord justo cuando más falta hace.

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Para el resto de calefacciones, el margen está en el termostato. El IDAE recomienda entre 20 y 21 grados de día y entre 15 y 17 por la noche, y calcula que cada grado por encima de 21 encarece la factura en torno a un 7 %. Antes de que llegue el frío, hay otras tres tareas que conviene adelantar:

  • Purgar los radiadores, porque el aire acumulado impide que calienten por arriba.
  • Revisar burletes y juntas de puertas y ventanas, por donde se escapa buena parte del calor.
  • Bajar persianas y correr cortinas al anochecer, que funcionan como una capa más de aislamiento.

Son tareas de una tarde, y hacerlas ahora, con el frío todavía lejos, sale bastante más barato que hacerlas en plena ola polar con el termostato al máximo.

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