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Mercadona prueba un cobro nuevo: todo a la cinta, hasta las garrafas de agua — para que no se quede nada sin cobrar

Hay un gesto de supermercado que todos damos por hecho: dejar el pack de agua en el carro y que la cajera lo pase con la pistola sin que tú levantes seis litros. En algunas tiendas, ese gesto tiene los días contados.

El pack de agua también sube a la cinta.
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Mercadona está probando un sistema de cobro distinto en el que todo, absolutamente todo, pasa por la cinta. Las garrafas también.

El carro se pasa vacío. Bolsas y guantes incluidos.

Qué cambia en la caja

El procedimiento es sencillo de describir y algo más incómodo de ejecutar: el cliente vacía el carro por completo, coloca los productos en la cinta y el cajero comprueba que dentro no queda nada. Ni bultos, ni bolsas, ni guantes olvidados en el fondo.

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La prueba está en marcha al menos en una tienda de San Martín de Valdeiglesias, en Madrid, y forma parte del programa de renovación de establecimientos que la cadena llama Tiendas 9. La compañía ha confirmado el ensayo, aunque no ha concretado en cuántos supermercados está funcionando.

"Estamos probando un nuevo sistema de cobro cuyo objetivo es asegurar que, al colocar todos los productos en la cinta, el cajero pueda comprobar que el carro queda vacío", explicó la compañía, que apunta a poder "facturar todo correctamente".

Por qué justo ahora

La frase clave es esa última. Un carro que llega hasta la caja con un pack debajo y una garrafa detrás es un carro donde puede quedarse algo sin escanear, por despiste o por lo contrario. Sacarlo todo a la vista elimina la zona de sombra de un plumazo.

Traducción: el carro deja de ser un sitio donde apoyar cosas y pasa a ser un sitio que hay que vaciar. Incluida la garrafa de cinco litros que llevas abajo del todo.

Lo que significa para ti

  • Los bultos pesados suben. Packs de agua, garrafas, sacos de pienso: a la cinta como cualquier bote de tomate.
  • Habrá ayuda. La cadena asegura que el personal echará una mano a quien no pueda con el peso.
  • El carro, a cero. No vale dejar dentro la bolsa de tela ni los guantes del pescado.
  • Más tiempo en caja. Cargar y descargar bultos alarga el paso por el escáner, sobre todo en hora punta.

El cambio tiene además un efecto colateral que se notará en la cola: la caja rápida deja de ser tan rápida cuando delante hay alguien subiendo y bajando dos packs de agua y un saco de pienso. Quien haga compra grande y de bulto quizá acabe prefiriendo las cajas de autopago, donde el escaneo ya se hacía pieza a pieza.

De momento es eso, una prueba. La cadena no ha dicho cuántos supermercados la aplican ni si acabará extendiéndose a las más de 1.600 tiendas que tiene en España: dependerá de cómo funcione en las que ya la están estrenando.

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