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Llevas toda la vida limpiando el horno mal: hay un paso antes de frotar que te ahorra el estropajo, y no es un producto

El horno es la tarea que se aplaza hasta que huele. Y cuando por fin se afronta, casi todo el mundo hace lo mismo: producto, estropajo y media hora de brazo. Ese es exactamente el orden equivocado.

La grasa del horno no se frota: se ablanda primero.
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El paso que falta va antes de frotar, no cuesta dinero y consiste en una cosa poco intuitiva: calor. Precalentar el horno a 100 grados durante 45 minutos ablanda los residuos endurecidos antes de que entre en juego ningún limpiador. Después, apagar y dejar que se temple.

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El método, en orden

  1. Horno apagado y frío antes de empezar a aplicar nada. Saca bandejas y rejillas para lavarlas aparte.
  2. El paso previo: si la grasa está acartonada, esos 45 minutos a 100 grados la reblandecen. Luego, apagar.
  3. La pasta: bicarbonato con un poco de agua hasta conseguir una pasta espesa, que se agarre a las paredes sin escurrirse.
  4. Aplicar sobre las zonas con más grasa y dejar actuar unos 45 minutos.
  5. Retirar con un paño húmedo, sin apretar. Si queda un punto rebelde, se repite la operación en lugar de frotar más fuerte.

Traducción: el trabajo lo hace el tiempo, no el músculo. La grasa cocida no se arranca, se disuelve; y para disolverse necesita estar blanda y en contacto con el bicarbonato un buen rato.

Dónde NO hay que meter la pasta

  • Resistencias y ventiladores. Nada de pasta encima. Son la parte eléctrica.
  • Conductos y rejillas de ventilación. Igual.
  • Estropajos abrasivos. Rayan el esmalte interior y a partir de ahí la suciedad se agarra todavía más.
  • Mezclas improvisadas. Nunca combinar productos de limpieza sin saber qué llevan dentro.

El vinagre entra solo al final, pulverizado sobre los restos de bicarbonato, y conviene trabajar con la ventana abierta porque la mezcla huele.

Ojo al mantenimiento, que es donde se gana la guerra: un paño por las paredes templadas justo después de usar el horno evita el 90 % de estas sesiones. La grasa reciente sale con agua; la de tres meses, no.

Las bandejas y el cristal

Las rejillas y las bandejas salen fuera y se tratan aparte: remojo largo en agua muy caliente con un poco de lavavajillas, y después la misma pasta de bicarbonato en los puntos quemados. En el cristal de la puerta, que es donde más se nota la suciedad, la pasta funciona igual de bien y se retira con papel de cocina antes de pasar el paño, para no repartir el bicarbonato por todo el vidrio.

El vinagre, pulverizado y solo al final.

Un apunte para quien tenga horno pirolítico: ahí el ciclo de autolimpieza a alta temperatura hace el trabajo solo y convierte los restos en ceniza. Lo que no hay que hacer nunca es meter pasta de bicarbonato antes de lanzar una pirólisis.

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