Las pensiones subirán un 3,5% en 2027, pero la luz y el gas ya se comen la mitad
Los pensionistas tienen una buena noticia con fecha de enero y una mala que ya está en el buzón. La buena: la mayor subida de la pensión desde 2024. La mala: la factura de la luz y la del gas han llegado antes.

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La revalorización de las pensiones contributivas para 2027 apunta al 3,5 %, según las estimaciones del Instituto BBVA de Pensiones y de Funcas tras conocerse el IPC de septiembre: un 4,9 % interanual que ha disparado la media con la que se calcula la subida.
Qué significa en euros
La fórmula es automática desde 2021: las pensiones suben cada enero según la media del IPC interanual entre diciembre del año anterior y noviembre del año en curso. Nadie lo decide en un despacho; lo decide la cesta de la compra.
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Con el 3,5 % sobre la mesa, las cuentas quedan así:
- Pensión media de jubilación (unos 1.576 euros): en torno a 55 euros más al mes, hasta rozar los 1.630.
- En año completo, con 14 pagas, la mejora ronda los 770 euros.
- La referencia: en 2026 la subida fue del 2,7 %; la de 2027 sería la mayor desde el 3,8 % de 2024.
- Las mínimas y no contributivas subirán por encima de ese porcentaje, porque siguen su calendario propio de convergencia hacia el umbral de pobreza.
Ojo al asterisco del 3,5 %: es una estimación, no un decreto. La cifra definitiva se cierra a mediados de diciembre, cuando el INE publique el IPC de noviembre. Funcas prevé que la inflación afloje hasta el 4,2 % ese mes; si afloja más, la subida final puede quedarse corta de ese 3,5, y si no afloja, superarlo.
La otra mitad del titular
Ahora, la parte que ya está pasando. La tarifa regulada del gas (TUR) subió el 1 de octubre un 22,4 % en su término variable: para un hogar medio con calefacción de gas, en torno a 9,5 euros más al mes, justo cuando empieza la temporada de encender radiadores. La luz va por el mismo camino: el término de energía de la tarifa regulada se ha encarecido alrededor de un 37 % respecto al año pasado, lo que en un consumo doméstico corriente añade otros 10-11 euros mensuales.

La suma sale sola: unos 20 euros más al mes solo en energía, frente a los 55 de subida de la pensión media. Más de un tercio de la mejora, evaporado antes de estrenarla. Y en los meses de pleno invierno, cuando el consumo de gas se dispara en los hogares con calefacción, la mordida se acerca a la mitad.
Traducción: la revalorización por IPC no es un regalo, es un espejo. Las pensiones suben un 3,5 % precisamente porque la vida ha subido eso de media — y la energía, bastante más que la media. La fórmula protege el poder adquisitivo sobre el papel; en la factura de febrero, el empate es más justo de lo que parece.
Qué puede hacer el pensionista mientras tanto
La subida llegará sola en la nómina de enero, sin trámite alguno. Donde sí hay margen de maniobra es en la otra columna: comprobar si se tiene derecho al bono social eléctrico y al térmico — muchos pensionistas de mínimas lo tienen y no lo piden —, revisar si la tarifa contratada de luz y gas sigue siendo competitiva, y comparar la TUR del gas con las ofertas del mercado libre, que este trimestre vuelven a estar reñidas.
Son gestiones de una tarde. Puestas en euros, pueden valer tanto como la mitad de la revalorización que el INE tardará aún dos meses en confirmar.
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