Europa da luz verde a echar los pisos turísticos de tu barrio
Bruselas acaba de firmar el papel que media España llevaba años esperando. Y a los pisos turísticos de tu barrio no les va a hacer ninguna gracia.

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Adiós, maletas con ruedines (bueno, casi)
El 9 de septiembre la Comisión Europea presentó la Ley de Vivienda Asequible, y dentro viene la joya de la corona: los ayuntamientos y gobiernos podrán restringir o directamente prohibir los alquileres de corta duración en las llamadas zonas de estrés habitacional. O sea, exactamente esos barrios donde encontrar un piso de larga temporada se ha convertido en un deporte extremo.
El comisario de Vivienda, Dan Jørgensen, no se anduvo con rodeos en la presentación: "Hay una crisis de la vivienda. Tenemos que actuar". Y los números le dan la razón con ganas: los alquileres han subido un 75% en Madrid y un 103% en Lisboa en los últimos diez años.

Los pisos turísticos son oficialmente el 1,2% del parque de viviendas de la UE. En algunas zonas turísticas llegan al 20%. Sí, ese barrio en el que estás pensando.
La letra pequeña (porque siempre hay letra pequeña)
Antes de descorchar nada, conviene saber qué exige Bruselas para activar el botón rojo:
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- Tres años de datos que demuestren el impacto negativo sobre el mercado residencial de la zona.
- Medidas de máximo cinco años, revisables, nada de prohibiciones eternas por decreto.
- Probar que no hay alternativa menos restrictiva antes de tirar por la calle de en medio.
- La vivienda habitual es intocable: alquilar tu propia casa mientras te vas de vacaciones sigue siendo perfectamente legal.
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¿Y ahora qué?
La norma aún tiene que pasar por el Parlamento Europeo y el Consejo, así que nada de esperar desalojos mañana. Pero al ser un reglamento, cuando se apruebe se aplicará directamente en toda la UE, sin traducciones creativas de cada país. Jørgensen remató la presentación recordando que la vivienda es "un derecho y un pilar fundamental de la dignidad humana" — mientras las plataformas de alquiler ya afilan sus comunicados insistiendo en que el problema es la falta de vivienda, no ellas.
Barcelona, Ámsterdam, París y compañía llevaban años pidiendo cobertura legal para actuar sin acabar en los tribunales. Acaban de conseguirla.
Así que sí: la cuenta atrás ha empezado. Lenta, burocrática, muy europea — pero ha empezado.