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España se vacía pueblo a pueblo: en uno de León queda un hombre de 70 años y cada verano sube menos gente

Quintela, en el municipio leonés de Barjas, tiene una decena de casas en pie, una capilla dedicada a San Bartolomé y un vecino. Se llama Sergio, tiene 70 años y lleva casi treinta viviendo solo allí.

Quintela: una decena de casas, una capilla y un vecino.
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Lo que cuenta no es la soledad — eso lo lleva bien —, sino algo más reciente: que ya ni siquiera en agosto se llena el pueblo.

Aquí se rodó parte de 'As Bestas'. Ahora no queda casi nadie que lo cuente.

"Cada vez vienen menos"

"Antes en verano la gente venía y se quedaba 15 días o un mes, pero ya no, cada vez vienen menos... la gente se hace mayor", explicaba Sergio a 'El Periódico'.

Esa frase describe la segunda fase de la España vaciada, la que casi no se cuenta. La primera fue la marcha a la ciudad; la segunda es cuando los que se fueron envejecen y dejan de volver, y el pueblo pierde también su verano.

Ojo al detalle que lo explica casi todo: no es que la gente no quiera venir. Es que quien volvía tiene ahora 80 años y ya no conduce cuatro horas por una carretera mala.

Porque el acceso es el otro problema. La carretera lleva años maltrecha y sin previsión de obra. "Nos engañan desde hace años", resume él.

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Una decena de casas y un rodaje

A más de un espectador le sonará el nombre del pueblo: aquí rodó Rodrigo Sorogoyen parte de 'As Bestas', la película que se llevó nueve premios Goya en 2023, entre ellos el de mejor película. El cine pasó por Quintela, filmó su paisaje de casas cerradas y se fue.

Sergio vive solo desde que murió su madre, a finales del siglo pasado. Sus vecinos aparecen dos veces al año: la fiesta del pueblo y Todos los Santos.

La vida, que no es la que uno imagina

Aquí conviene deshacer el tópico del último vecino como estampa triste. Sergio tiene vacas, huerto, perros y un todoterreno que coge cada día. "Es que yo solo estoy para dormir, nada más", dice. Queda a comer con amigos, y en casa tiene incluso televisión por cable gracias a un repetidor cercano: aislado, lo que se dice aislado, no está.

Traducción: vivir solo y estar solo no son lo mismo, y él lleva treinta años demostrándolo. Lo que falta en Quintela no es compañía, es relevo.

Sobre las soluciones tiene una opinión formada y de una pieza: "La gente dice que hay que repoblar, pero habrá que dar dinero, ayudas".

Su caso no es una rareza estadística. Según el INE, alrededor de seis de cada diez municipios españoles no llegan a los 1.000 habitantes, y la provincia de León es de las que más población ha perdido en las últimas décadas. Quintela es uno de esos puntos del mapa que dejarán de tener habitante permanente en cuanto Sergio deje de coger el todoterreno.

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