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El truco para gastar menos en calefacción está en tus puertas: Lidl lo vende desde hoy por menos de 2 euros

Pon la mano a ras de suelo junto a la puerta del salón cualquier noche de noviembre. Ese hilo de aire frío que notas es calefacción que estás pagando y que se va al pasillo.

Antes de subir el termostato, conviene revisar por dónde se escapa el calor.
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Lidl tiene desde hoy, viernes 30 de octubre, la solución más barata posible para ese problema: un burlete bajo puerta de su marca Parkside por 1,49 euros. Se vende en tienda desde hoy y ya está disponible en la web.

Qué es y cómo se pone

Es un burlete doble, el tipo de modelo que se desliza por debajo de la hoja y deja un cilindro de relleno a cada lado de la puerta. Así tapa la rendija por las dos caras y acompaña a la puerta cuando se abre y se cierra.

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No necesita adhesivo ni herramientas. Se mete por debajo, se ajusta al ancho y listo, y al quitarlo en primavera no deja marcas ni restos de pegamento, algo muy de agradecer en un piso de alquiler. Viene en tres colores para que no desentone con la puerta.

Traducción: es la versión moderna del rollo de toalla que tu abuela ponía delante de la puerta. Hace lo mismo, pero se queda en su sitio cuando abres.

Cuánto se ahorra de verdad

El IDAE, el organismo público de eficiencia energética, calcula que instalar burletes y adhesivos en puertas y ventanas ahorra entre un 5 % y un 10 % de energía de calefacción. Para un hogar que gaste 600 euros al invierno, eso son entre 30 y 60 euros, a cambio de 1,49.

El mismo organismo da otra cifra que conviene tener a mano: cada grado de más en el termostato consume entre un 5 % y un 7 % más. Con las rendijas tapadas, la casa aguanta mejor a 20 o 21 grados, que es la temperatura que el IDAE considera suficiente durante el día. Dormir pide menos, entre 15 y 17.

La rendija bajo la puerta: por ahí se escapa buena parte del calor de la habitación.

Para saber qué puertas necesitan burlete, el IDAE propone una prueba casera de lo más sencilla: una vela encendida junto al marco en un día de viento. Si la llama se mueve, hay corriente.

Dónde no hay que ponerlo

  • Cocinas y baños con aparatos de gas: las calderas de tiro natural, los calentadores y las estufas de butano necesitan que entre aire para quemar bien. Sellar esa estancia puede provocar acumulación de monóxido de carbono, que no huele ni avisa.
  • Rejillas de ventilación: nunca se tapan. Existen por ley y por seguridad.
  • Puertas con mucho hueco o con escalón: el burlete está pensado para la rendija normal de una puerta interior. Si el hueco es grande, no ajusta y el aire sigue pasando.

El sitio ideal es justo el contrario: el salón y los dormitorios, que es donde se pasa el rato y donde cada grado que se escapa se nota en la factura.

Ojo a la puerta de la calle: al estar expuesta a la intemperie, ahí rinde mejor un burlete fijo atornillado o adhesivo. El de deslizar es ideal para las puertas interiores, sobre todo para cerrar las habitaciones que no usas y no calentarlas.

La letra pequeña

Las puertas son solo una parte del problema. Según la guía del IDAE, entre el 25 % y el 30 % de las necesidades de calefacción de una casa se deben a las pérdidas de calor por las ventanas. El burlete es el primer paso porque es el más barato. Después vienen las juntas de las ventanas, los cajetines de las persianas y la costumbre de bajar las persianas y correr las cortinas en cuanto anochece.

Un aviso práctico: estos productos de Lidl se venden hasta agotar existencias, y los de temporada de frío suelen volar el primer fin de semana. Si tienes varias puertas que tapar, conviene contar cuántas antes de ir a la tienda. A 1,49 euros la unidad, equipar un piso entero cuesta menos que un café con tostada en cualquier bar.

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