La programación arranca con propuestas que combinan indie, pop-rock y rap en espacios como El Sótano, Independance o el Rincón del Arte Nuevo. El formato apuesta por conciertos cercanos, con artistas emergentes y públicos que buscan algo distinto al circuito masivo.
A lo largo de la semana, la agenda se diversifica. Hay espacio para el flamenco, el jazz o la electrónica, con citas en salas como Café Central Ateneo, Moe o Maravillas. También destacan propuestas más experimentales y formatos híbridos que mezclan estilos y formatos.
El fin de semana concentra parte de la actividad. Salas como Silikona, Café La Palma o El Perro acogen conciertos de punk, fusión o sonidos internacionales, mientras otras propuestas se reparten por distintos puntos de la ciudad con una programación continua.
El ciclo mantiene su apuesta por el talento joven y por una red de salas que funciona como base de la escena musical madrileña. La combinación de estilos y formatos permite recorrer distintos espacios sin salir de la ciudad.
Las salas amplían su programación y ofrecen más conciertos cerca durante las fiestas. San Isidro se consolida como un momento clave para descubrir música en directo en Madrid.