En Madrid se anunciaron oficialmente los ganadores: Mifer, El Riojano y Formentor se alzaron con el primer lugar.
Cada pastelería presentó su propia visión del emblemático postre madrileño. Formentor sorprendió con un estilo moderno: la masa llevaba un sutil toque cítrico que aportaba frescura, mientras que el relleno de crema con vainilla natural ofrecía suavidad y un aroma delicado. El Riojano se mantuvo fiel a la tradición; su masa fermentada lentamente, combinada con nata montada con delicadeza, se completaba con picos de crema perfectamente formados, evocando los sabores clásicos de la ciudad. Mifer, por su parte, logró un equilibrio entre técnica y receta tradicional: la trufa cremosa se mezclaba con almendras tostadas, creando una textura ligera y aireada que se deshacía en el paladar y ofrecía una experiencia intensa y refinada.