El centro de Madrid se transforma con las primeras procesiones de Semana Santa. Las hermandades recorren calles emblemáticas y la ciudad adapta su ritmo. El ambiente y la música marcan el inicio de una semana clave para la tradición local.
El inicio de la Semana Santa ya se siente en el corazón de Madrid. Este domingo, las primeras procesiones han devuelto la tradición y la fe a las calles más emblemáticas del centro, marcando el ritmo de la ciudad y alterando la rutina de vecinos y visitantes. El sol acompaña y la agenda cultural se adapta: quienes pasean por la zona de la catedral de La Almudena, la Plaza Mayor o la Puerta del Sol encuentran un ambiente distinto, con sillas instaladas y un trasiego constante de cofrades y curiosos.
La jornada arranca en la catedral de La Almudena, donde la cofradía de La Borriquita abre el paso con la representación de la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén. Carlos Malarría, hermano mayor de la hermandad, recuerda cómo el año pasado la salida de la Virgen coincidió con un cambio de tiempo, y este año la expectación se repite. El recorrido atraviesa puntos clave como la Gran Vía y la iglesia de San Ildefonso y Santos Niños Justo y Pastor, en Malasaña, mientras el público se agolpa en las aceras y algunos incluso detienen sus coches para no perderse el momento.
Este año, la música cobra protagonismo: la banda de cornetas y tambores Virgen de los Llanos, de Albacete, acompaña a Nuestro Padre Jesús del Amor, y la banda sinfónica de Alcalá de Henares se suma al paso de María Santísima de la Anunciación. El ambiente se llena de sonidos que refuerzan la emoción de la procesión y marcan el ritmo de los costaleros.
Poco después, la hermandad del Silencio inicia su estación de penitencia desde la iglesia del Santísimo Cristo de la Fe, en la calle de Atocha. Aunque el nombre invita a la recogida, la música sigue presente mientras la imagen de Cristo atado y flagelado recorre lugares tan reconocibles como la Plaza Mayor, la Puerta del Sol y las calles del Madrid de las Letras, antes de regresar a su punto de partida.
La tarde avanza y, a partir de las 17:30, la hermandad de los Estudiantes toma el relevo desde la basílica pontificia de San Miguel. Casi doscientos nazarenos acompañan al Santísimo Cristo de la Fe y del Perdón y a María Santísima Inmaculada Madre de la Iglesia por el Madrid de los Austrias. La Banda de la Lira, de Pozuelo de Alarcón, marca el paso tras la Virgen, y el momento más esperado llega al anochecer, cuando las tallas alcanzan Pontejos y la Colegiata de San Isidro, donde la hermandad del Gran Poder y Macarena recibe a la comitiva.
La Semana Santa en Madrid no solo transforma el paisaje urbano, sino que también modifica la movilidad y la vida cotidiana en el centro. Las procesiones obligan a cortes de tráfico y desvíos, pero también invitan a redescubrir rincones históricos bajo una luz diferente. La catedral de La Almudena, epicentro de muchas de estas celebraciones, se ha consolidado como punto de encuentro para fieles y curiosos, y su entorno se convierte estos días en un escenario donde tradición y ciudad se entrelazan. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.