Metro de Madrid lanza una colección de gorras con símbolos de la ciudad. Siete modelos distintos homenajean enclaves y tradiciones locales. Disponibles desde hoy en tiendas clave y online. Una propuesta que suma estilo y orgullo madrileño.
El Metro de Madrid suma una nueva propuesta a su universo de merchandising: una colección de gorras que celebra la identidad y los símbolos más reconocibles de la capital. La iniciativa, que coincide con el 2 de mayo y la festividad de San Isidro, busca conectar con quienes viven y se mueven por la ciudad, integrando iconos urbanos en un accesorio pensado para el día a día.
La colección incluye siete modelos diferentes, todos confeccionados en algodón y con diseños que mezclan la imagen corporativa del suburbano con lugares emblemáticos como el Oso y el Madroño, la Puerta de Alcalá, el reloj de la Puerta del Sol, la fuente de Cibeles, el edificio Metrópolis o las Torres Kio. Cada gorra lleva el rombo de Metro bordado en el lateral y una ilustración frontal donde un tren aparece junto a los símbolos de Madrid. Además, hay una edición especial en pana beige que incorpora las siete estrellas de la Comunidad de Madrid junto al logotipo.
Las gorras estarán disponibles desde este lunes tanto en la tienda online como en puntos de venta situados en estaciones céntricas como Ópera, Sol y Plaza de Castilla. El precio es de 24,95 euros, una cifra que busca equilibrar calidad y accesibilidad para quienes quieren llevar un pedazo de la ciudad en su día a día. El lanzamiento se suma a otras propuestas recientes del Metro, como el reloj con los colores de las líneas, el jersey navideño o las zapatillas conmemorativas del 105 aniversario.
El Metro de Madrid lleva años apostando por iniciativas que refuerzan su vínculo con la vida urbana y la cultura local. Más allá de ser un sistema de transporte, el suburbano se ha convertido en un referente de identidad para quienes recorren la ciudad a diario. Sus campañas de merchandising, cada vez más presentes en la agenda de ocio y consumo, reflejan una tendencia creciente: la de convertir los símbolos cotidianos en objetos de deseo y pertenencia. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.