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Las cocinas de Madrid se reivindican como espacio de cambio y diseño femenino

El Museo de Artes Decorativas y el Museo de América abren exposiciones que miran la cocina y el trabajo doméstico desde la perspectiva de las mujeres. El diseño y la realidad de las internas latinoamericanas se hacen visibles en Madrid. Una mirada necesaria para entender cómo evoluciona la vida en casa.

Foto por cultura.gob.es
Por · Madrid ·
Las cocinas de Madrid se reivindican como espacio de cambio y diseño femenino

En Madrid, la cocina deja de ser un simple escenario de rutinas para convertirse en protagonista de la agenda cultural. El Museo de Artes Decorativas y el Museo de América han decidido mirar de frente a los espacios y a las personas que sostienen la vida cotidiana, abriendo dos exposiciones que invitan a repensar el papel de las mujeres en el diseño y el trabajo doméstico. Para quienes buscan planes distintos este mes, la propuesta va mucho más allá de la nostalgia o la costumbre: aquí se habla de innovación, de invisibles y de cómo la ciudad se transforma desde dentro de las casas.

En Las ingenieras domésticas y la revolución de la cocina, el Museo de Artes Decorativas rescata a figuras como Catharine Beecher, Christine Frederick, Lillian Gilbreth, Margarete Schütte-Lihotzky, Benita Koch-Otte, Truus Schröder y Erna Meyer. Sus nombres no suelen sonar en las conversaciones de sobremesa, pero sus ideas han cambiado la forma en que se organizan los hogares. La muestra, disponible hasta el 27, expone desde portarollos de los años veinte hasta cocinas valencianas del siglo XVIII, y deja claro que el diseño doméstico rara vez pensó en las necesidades reales de las mujeres. Fueron ellas quienes, desde la práctica y la teoría, se atrevieron a rediseñar el espacio más vivido de la casa.

El recorrido por la exposición revela cómo la funcionalidad fue ganando terreno a la estética. Christine Frederick, por ejemplo, analizó la eficiencia de las cocinas y defendió que la disposición lógica de pila, fuego, almacenaje y encimeras podía ahorrar tiempo y esfuerzo. Un debate que sigue vigente en cualquier piso de Madrid: ¿vale más el tiempo o el material? La respuesta, como siempre, depende de quién lo vive.

Mientras tanto, el Museo de América pone el foco en las trabajadoras del hogar internas latinoamericanas con Cama adentro, una exposición que puede visitarse hasta el 27 de septiembre. Aquí, nombres como Mónica, Dina, Dionisia, Delia, Patricia, Melba y Elsy dejan de ser anónimos para ocupar un lugar central. La artista argentina Eulogia Merle retrata a estas mujeres en las salas del museo, mezclando sus historias con las de quienes han habitado el continente americano a lo largo de los siglos. El término cama adentro, poco habitual en España, define una realidad laboral donde la frontera entre trabajo y vida privada se diluye hasta desaparecer. Elsy lo resume sin rodeos: es un trabajo, pero también una forma de esclavitud.

La visibilidad que ofrecen estas exposiciones no pretende dignificar a nadie, porque la dignidad ya la traen puesta quienes viven y trabajan en estos espacios. Lo que sí logran es abrir una conversación pendiente sobre cómo se diseñan los lugares y quiénes los habitan. La galería Memoria ya lo intentó este verano con La servidumbre, mostrando la serie fotográfica de Sandra Eleta sobre la alegría y la belleza de quienes sirven. Ahora, museos y galerías de Madrid pisan este fregao y demuestran que la ciudad empieza a mirar de otra manera lo que ocurre puertas adentro.

El Museo de Artes Decorativas, situado en pleno centro de Madrid, lleva décadas mostrando cómo los objetos cotidianos cuentan la historia de la ciudad y sus habitantes. Sus exposiciones suelen conectar pasado y presente, y en esta ocasión, la apuesta por visibilizar el trabajo y el diseño femenino en la cocina refuerza su papel como espacio de reflexión sobre la vida urbana. Para quienes pasean por el barrio de Recoletos, la visita se convierte en una oportunidad para entender cómo los pequeños cambios en casa pueden anticipar transformaciones más amplias en la ciudad. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.

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