La actuación no busca transformar el diseño del monumento, sino recuperar su estado de conservación. Los estudios previos detectaron suciedad acumulada, grietas, elementos sueltos, oxidación en piezas de hierro y una pátina blanquecina visible en algunas zonas de la fuente.
El Ayuntamiento prevé invertir alrededor de 350.000 euros en una restauración que llega después de varios análisis técnicos realizados sobre los materiales pétreos y metálicos del conjunto. La fuente está expuesta de forma constante al agua, la humedad, la contaminación y el tráfico intenso de una de las plazas más transitadas de Madrid.
Los trabajos incluirán limpieza especializada, tratamiento biocida, reparación de grietas, consolidación de elementos deteriorados y protección frente a la humedad. También se aplicarán tratamientos anticorrosivos e hidrofugantes para mejorar la resistencia del monumento a medio y largo plazo.
La intervención tendrá un impacto visual claro. Durante varios meses, madrileños y visitantes no verán la Cibeles como siempre, sino parcialmente cubierta por estructuras de obra. El cambio será temporal, pero llamativo en un espacio que aparece a diario en fotografías, recorridos turísticos, celebraciones deportivas y desplazamientos por el centro.
La restauración coincidirá además con la transformación del entorno entre Cibeles y la Puerta de Alcalá, donde el Ayuntamiento impulsa un nuevo bulevar peatonal. Esa coincidencia hará que una de las zonas más fotografiadas de Madrid viva meses de obras, desvíos y ajustes en la movilidad.
Cibeles forma parte del Paisaje de la Luz, reconocido como Patrimonio Mundial, y esa condición obliga a mantener una vigilancia especial sobre su conservación. La fuente no es solo una rotonda monumental: es una pieza histórica, urbana y emocional para la ciudad.
La restauración supondrá renunciar durante unos meses a una postal muy reconocible para asegurar que siga en pie con mejores condiciones. Cuando acaben los trabajos, la fuente debería recuperar matices, relieves y limpieza sin perder la imagen que la ha convertido en uno de los grandes símbolos de la capital.