Las obras se desarrollan sin pausa, las 24 horas del día, con equipos que trabajan por turnos para acelerar el proyecto. El ritmo de excavación, que puede alcanzar entre 400 y 500 metros al mes, multiplica la velocidad de los sistemas tradicionales y permite avanzar sin detener el pulso de la ciudad en superficie.
El nuevo tramo entre Plaza Elíptica y Conde de Casal tendrá 6,6 kilómetros y cinco estaciones. Dos serán completamente nuevas —Comillas y Madrid Río— mientras que Atocha, Palos de la Frontera y Conde de Casal funcionarán como nodos de conexión con otras líneas y servicios.
Según las previsiones, el proyecto ya supera el 50% de ejecución y podría completarse en 2027. En las próximas semanas, la tuneladora seguirá avanzando hacia Madrid Río, donde se realizará una revisión técnica antes de continuar el recorrido.
Aunque el avance es invisible para muchos, sus efectos serán directos. La ampliación de la Línea 11 permitirá reducir tiempos de viaje y evitar transbordos en barrios como Carabanchel, Arganzuela o Retiro, cambiando la forma en que miles de personas se desplazan cada día.
La Línea 11 se consolida así como uno de los grandes proyectos de movilidad de Madrid. Su desarrollo responde a una necesidad clara: conectar mejor zonas tradicionalmente menos comunicadas y adaptar la red de transporte a una ciudad que sigue creciendo y cambiando su ritmo.