Madrid suma un nuevo plan para quienes buscan aire libre y patrimonio: el Jardín del Parterre del Palacio Real de Aranjuez vuelve a abrir sus puertas tras más de un año cerrado. La restauración devuelve a este espacio su trazado barroco original y renueva su arbolado, lo que supone un cambio tangible para quienes disfrutan de escapadas culturales o paseos tranquilos a las afueras de la ciudad.
La intervención, liderada por Patrimonio Nacional, ha supuesto una inversión de 4,5 millones de euros. El resultado es visible: fuentes restauradas, caminos recuperados y la plantación de 126 nuevos árboles que refuerzan la composición histórica del jardín. El Parterre, diseñado en el siglo XVIII por Esteban Marchand y finalizado por Esteban Boutelou, recupera así la esencia que lo convirtió en uno de los rincones más emblemáticos del conjunto palaciego.
Durante el proceso, se eliminaron ejemplares irrecuperables y se reubicaron aquellos que no encajaban con la configuración original. Los trabajos han respetado las cotas históricas del terreno, basándose en estudios arqueológicos y documentales previos. El objetivo: garantizar la sostenibilidad futura del espacio y devolverle el carácter que tuvo en sus primeros años.
Para quienes viven en Madrid o visitan la ciudad, la reapertura del Parterre supone una oportunidad para redescubrir un entorno monumental a solo unos minutos en tren o coche. El jardín, regado por las aguas del Tajo y el Jarama, ofrece más de 110 hectáreas de naturaleza y arte, ahora con un aire renovado y preparado para recibir a nuevos visitantes.
El Palacio Real de Aranjuez y sus jardines forman parte de la vida cultural y social de la Comunidad de Madrid. Más allá de su valor histórico, el Parterre es un espacio donde se mezclan paseos familiares, fotografía, conciertos al aire libre y la simple contemplación de la naturaleza. Su restauración refuerza la apuesta de la región por conservar y revitalizar espacios verdes de alto valor patrimonial. Madrid ya empieza a moverse en esa dirección.
El Palacio Real de Aranjuez, declarado Patrimonio Mundial, es mucho más que un edificio monumental. Sus jardines, especialmente el Parterre, han sido testigos de siglos de historia y de la evolución del gusto paisajístico en España. El Parterre destaca por su geometría, sus fuentes ornamentales y la convivencia de especies vegetales centenarias con nuevas plantaciones. Pasear por sus senderos es recorrer parte de la memoria verde de Madrid y entender cómo la ciudad y su entorno siguen reinventándose para quienes buscan belleza y tranquilidad cerca de casa.