La opción más directa será el metro. La estación Estadio Metropolitano, en la línea 7, está justo frente al recinto y será el punto natural de llegada para la mayoría de asistentes. Desde el centro, lo habitual será enlazar con la línea 7 en estaciones como Avenida de América, Gregorio Marañón o Canal. Es cómodo, pero conviene asumir algo: al terminar el concierto, las colas para entrar al metro pueden ser largas.
También se puede usar Las Rosas o Canillejas como alternativas, combinando metro y caminata. No son tan inmediatas como Estadio Metropolitano, pero pueden servir para evitar parte de la concentración justo a la salida. Para quienes vengan desde el Corredor del Henares, una ruta práctica es llegar en Cercanías hasta Coslada Central y enlazar allí con la línea 7.
El autobús puede funcionar bien para quienes viven en barrios cercanos o prefieren evitar el embudo del metro. Las líneas 28, 38, 48, 140, 153 y E2 conectan el entorno del estadio con zonas como Manuel Becerra, Ciudad Lineal, Canillejas o Felipe II. La desventaja es evidente: en noches de concierto, el tráfico en superficie puede ralentizar mucho el trayecto.
Quien vaya en coche debe planificarlo con tiempo. Live Nation y Ticketmaster venden plazas de parking asociadas al concierto, con apertura desde las 13:00 y plazas limitadas. Según la información publicada, el precio es de 18 euros para coches y 11,5 euros para motos. Llegar tarde puede significar perder mucho tiempo buscando sitio o quedar atrapado en los accesos de la M-40, avenida de Luis Aragonés y avenida de Arcentales.
El horario también importa. La organización prevé apertura de parking y consigna desde las 13:00, apertura de puertas a las 17:00, actuación de Chuwi a las 19:00 y comienzo del show de Bad Bunny a las 20:00. El concierto durará alrededor de tres horas, por lo que la salida concentrará a decenas de miles de personas de golpe.
Los taxis y VTC pueden ser útiles para llegar, pero no siempre para volver. Tras el concierto, la demanda se disparará y puede haber esperas largas, precios altos en plataformas y puntos de recogida alejados por cortes o acumulación de gente. Si se opta por esta vía, lo más sensato es caminar unos minutos lejos del estadio antes de pedir el coche.
El Metropolitano ya está acostumbrado a grandes eventos, pero diez noches seguidas de Bad Bunny son otra escala. Para los fans, el mejor consejo no es sofisticado: llegar pronto, llevar el billete o la tarjeta preparada, no apurar la hora y asumir que la vuelta será más lenta que la ida. Madrid no se va a parar por el concierto, pero durante esas noches San Blas-Canillejas funcionará a otro ritmo: más gente, más tráfico, más música y una red de transporte puesta a prueba por uno de los fenómenos del año.