La primera fase irá del 17 al 22 de julio y afectará a las líneas C-3, C-4 y C-5. La C-3 iniciará y finalizará recorrido en Villaverde Bajo, por lo que los viajeros que quieran continuar hacia Atocha o Chamartín deberán hacer transbordo a la C-4.
La C-4a quedará suspendida entre Atocha y Parla durante esos días. Los trenes iniciarán y terminarán recorrido en Atocha, mientras que los usuarios con destino Parla tendrán que utilizar la C-4b, que seguirá circulando con normalidad entre Parla y Colmenar Viejo.
También habrá cambios importantes en la C-5. Entre el 17 y el 22 de julio, la línea iniciará y finalizará recorrido en Atocha, de modo que quienes quieran continuar hacia Humanes, Fuenlabrada o Móstoles-El Soto deberán hacer transbordo en la propia estación.
El calendario se complicará aún más a partir del 23 de julio. Hasta el 16 de agosto, la C-5 sufrirá un corte total entre Villaverde Alto y Embajadores. El servicio se dividirá en dos tramos: Humanes y Fuenlabrada hasta Villaverde Alto, y Móstoles-El Soto hasta Embajadores, ambos con trenes cada 10 minutos.
Para cubrir parte del tramo afectado, habrá lanzaderas entre Villaverde Alto y Méndez Álvaro, con paradas en Puente Alcocer, Orcasitas y Doce de Octubre. La frecuencia prevista será de 35 minutos, por lo que muchos desplazamientos exigirán más margen y una planificación distinta a la habitual.
En agosto se sumarán nuevas afecciones en las líneas C-2, C-7, C-8a, C-8b y C-10. Habrá reducciones de frecuencia, recorridos modificados y cambios de acceso en estaciones como Méndez Álvaro, dentro de una operación que busca adaptar Atocha a un nuevo esquema ferroviario.
La fase final llegará con cortes del túnel de Sol los fines de semana del 29 y 30 de agosto y del 5 y 6 de septiembre. En esas jornadas, las líneas C-3 y C-4 funcionarán con cabeceras provisionales en Atocha y Nuevos Ministerios, un cambio clave para quienes atraviesan Madrid de sur a norte.
Renfe permitirá a los viajeros con títulos válidos de Cercanías utilizar autobuses regulares de la EMT como alternativa durante las afecciones. La información se irá comunicando en estaciones, trenes, canales digitales, redes sociales y WhatsApp, algo esencial para evitar desplazamientos fallidos.
El cambio deja una imagen clara del verano ferroviario madrileño: menos viajeros que en temporada alta laboral, pero más transbordos, más esperas y más necesidad de mirar el recorrido antes de salir. Las obras prometen mejorar la capacidad del túnel de Sol y la fiabilidad del servicio, pero durante las próximas semanas moverse en Cercanías exigirá paciencia y previsión.