El espacio La Neomudéjar de Madrid inaugura la instalación «La grieta dorada» de Ana Devora, que investiga cómo la tecnología influye en nuestra percepción del mundo contemporáneo. La imagen central de la obra es una grieta, símbolo de fragilidad y apertura, recubierta de oro, que refleja la tensión entre destrucción y resplandor.
La instalación combina un tótem hiperconectado en forma de cabeza, rodeado de cables y procesadores, con una constelación de aviones de papel suspendidos, que simbolizan sueños interrumpidos y deseos no realizados. El proyecto invita al espectador a reflexionar sobre la identidad fragmentada, la memoria digital y la creciente dependencia de la tecnología.
La exposición se presenta en Nave Generador, un edificio industrial del siglo XIX donde antaño se producía energía para todo el complejo. El contraste entre el espacio histórico y el resplandor artificial de la instalación refuerza la percepción de los temas de progreso, destrucción y futuros imaginarios.