Del 13 de abril al 5 de julio, el Museo del Prado presenta una exposición sobre cómo la fotografía se incorporó a la práctica artística del siglo XIX y se convirtió poco a poco en una nueva forma de plasmar la realidad. El proyecto aborda la fotografía temprana no como una novedad técnica, sino como un instrumento autónomo del pensamiento visual.
Las imágenes, de diversas técnicas y formatos, se han reunido para mostrar dónde y cómo aparecía el artista en el encuadre. Se trata tanto de talleres como de espacios domésticos, lugares de reunión o de aprendizaje, y en ocasiones de localizaciones inesperadas para la toma, incluido el Patio de las Doncellas del Alcázar de Sevilla.
El recorrido de la exposición se articula como una observación secuencial de los artistas del siglo XIX y principios del XX.