El Museo del Prado inaugura una exposición centrada en un único cuadro y en su trayectoria de casi dos siglos. El centro de atención lo ocupa la obra de José Aparicio «El año del hambre en Madrid» (1818), cuyo destino resultó ser tan revelador como la escena que representa.
El proyecto recorre cómo la obra, que en su día fue objeto de acalorados debates y gozó de gran notoriedad, fue desapareciendo poco a poco del panorama artístico. Hoy en día se percibe más bien como un vestigio histórico vinculado a Madrid que como parte del canon consolidado de la pintura española.
En la primera mitad del siglo XIX, el cuadro atrajo la atención del público y de la crítica, apareció en la prensa y traspasó los límites de la pintura, encontrando eco en la literatura y en el ámbito teatral. Vivió en diversas formas de interpretación cultural de su época.
Más tarde, el interés por ella se apagó y la obra quedó relegada a un segundo plano en la agenda museística y de investigación. Su trayectoria concluyó en 1927, cuando fue cedida al Museo de Historia de Madrid.
En la exposición, la obra de Aparicio se compara con las de José de Madrazo y Francisco de Goya. Esta yuxtaposición permite examinar el entorno artístico de principios del siglo XIX desde diferentes perspectivas y observar cómo cambia el estatus de las obras con el tiempo y por qué algunas imágenes se consolidan en la historia del arte, mientras que otras quedan gradualmente relegadas a un segundo plano.
La exposición está disponible hasta el 13 de septiembre.