Del 26 de mayo al 20 de septiembre, el Museo del Prado acogerá una exposición sobre los vínculos artísticos entre Italia y la Península Ibérica a finales de la Edad Media. El foco de atención recae en el periodo del Trecento, que influyó notablemente en el desarrollo del arte gótico en España.
La exposición reúne más de cien obras de diferentes técnicas. Se trata de pintura, escultura, joyería, manuscritos, dibujos, bordados y tejidos de seda. Parte de las obras se muestran por primera vez o son prácticamente desconocidas para el público.
Entre los autores se encuentran los maestros italianos Ambrogio Lorenzetti, Gherardo Starnina y Lupo di Francesco. Junto a ellos se exponen obras de artistas locales como Ferrer y Arnau Bassa, los hermanos Serra, Pedro de Córdoba y Miquel Alcanyís.
Las obras proceden de 31 museos de España y 25 instituciones extranjeras. El comisario de la exposición es Joan Molina Figueras, responsable de la colección de pintura europea anterior a 1500 del Prado.
La exposición muestra cómo circulaban las ideas artísticas, las técnicas y los temas entre Italia y España. A través del comercio y los contactos diplomáticos se fue configurando un lenguaje visual común en el que se entrelazaban las distintas tradiciones de la Baja Edad Media.