Continúa un insólito espectáculo cómico que combina hábilmente el humor negro y las ingeniosas observaciones sobre los prejuicios. El autor cuenta con ironía historias personales: cómo ser «el único diferente» en una fiesta o enfrentarse a estereotipos que todo el mundo considera normales, aunque en realidad no lo sean en absoluto. Su lema es: «Yo no sufro racismo, es él el que sufre por mí».
El programa es divertido, pero no superficial: el humor invita a la reflexión, y el sarcasmo y el absurdo convierten temas difíciles en un espectáculo vivo y apasionante. La segunda temporada promete aún más risas, giros inesperados y una mirada honesta a los prejuicios cotidianos, manteniéndose ligera y entretenida para el público adulto.