El 27 de febrero y el 20 de marzo, el escenario del Teatro Serrano se dedica a la historia de Juana I de Castilla, la reina cuyo nombre se pronunció durante siglos con el epíteto de «la Loca». La obra ha sido creada por Pepe Cibrián Campoy, y su destino sobre el escenario cobra vida a través de la interpretación de Nicolás Pérez Costa.
Se trata de un intento de escuchar la soledad de una mujer que se encontró en la cima del poder y fuera de él al mismo tiempo. Juana heredó las coronas de Castilla, Navarra y Aragón, pero su reinado quedó reducido a una mera formalidad. Su padre la aisló y, más tarde, su hijo hizo lo mismo. Entre los intereses del Estado y las decisiones familiares, la frontera entre la política y la tragedia personal se va difuminando poco a poco.
La obra está construida como un monólogo confesional en el que un solo actor da voz, por turnos, a quienes rodeaban a la reina.