En Madrid se representa un monólogo poco habitual que da un giro radical a la historia clásica de Cenicienta. La heroína de nuestros días no se pasa todo el día limpiando, sino trabajando; no tiene una madrastra malvada, pero sí un jefe que a veces es aún peor. Los zapatos de cristal se sustituyen por «Coronita», y la boda y los hijos quedan para Blancanieves.
El espectáculo está lleno de detalles ingeniosos y contradicciones divertidas, donde la risa va de la mano de la ironía y la sátira ligera sobre la vida cotidiana. Es una historia en la que es fácil reconocerse y reírse con los amigos, sumergiéndose en una obra viva, dinámica y original.