Casi tres mil almendros en flor han comenzado a florecer en la Quinta de los Molinos, convirtiendo de nuevo el este de Madrid en un espacio de luz blanca y rosa. El parque, situado en el barrio de San Blas-Cañillitas, se llena de gente que acude a pasear bajo las copas en flor y a disfrutar del delicado aroma dulzón que, por primera vez, recuerda verdaderamente a la primavera.
Este año, la floración se ha retrasado debido al frío y puede ser más corta de lo habitual. Los expertos señalan que, en algunos árboles, los capullos se abren al mismo tiempo que aparecen las hojas, por lo que la etapa más llamativa no durará mucho.
Fundada a principios del siglo XX, la finca se ha convertido con el tiempo en uno de los rincones históricos y naturales más importantes de la capital y ha recibido el estatus de patrimonio cultural de la región. Senderos sinuosos, estanques y edificios antiguos conviven aquí con olivos, pinos, cipreses y lilas.