El proyecto recupera el espíritu de los antiguos Texas y mantiene una apuesta singular: ser una de las pocas salas comerciales centradas prioritariamente en la exhibición en catalán y con una programación accesible. Sus dos salas de cine combinan reestrenos, producciones nacionales e internacionales, sesiones familiares y propuestas para centros educativos, construyendo una cartelera diversa y cercana.
La transformación también alcanza el escenario. Dos antiguas salas de cine han dado lugar a un espacio escénico de formato medio con capacidad para 200 personas, dedicado a la dramaturgia contemporánea y a la creación catalana actual. El proyecto apuesta por acompañar producciones nacidas en circuitos pequeños y ayudarles a crecer sin perder su esencia.
Más que un recinto cultural, Espai Texas funciona como un lugar en movimiento, donde las historias cambian de formato pero mantienen intacta su capacidad para reunir a la gente.