Su elegante fachada y sus amplios espacios interiores conservan el carácter señorial de la época, mientras que sus salas acogen exposiciones, actividades y propuestas que permiten acercarse a la actualidad cultural, artística y social de Cataluña. El edificio combina así patrimonio e innovación en un entorno accesible para todos los públicos.
Uno de sus mayores atractivos son los jardines históricos que rodean el palacio. Abiertos al público desde 2003, ofrecen un espacio tranquilo en pleno corazón de Barcelona, lejos del ritmo constante de una de las avenidas más concurridas de la ciudad. Entre árboles centenarios, zonas ajardinadas y senderos sombreados, el visitante encuentra un lugar ideal para pasear, descansar o simplemente disfrutar de una pausa al aire libre.
El Palau Robert representa una forma diferente de descubrir Barcelona: un espacio donde conviven historia, cultura y naturaleza. Tanto para quienes se interesan por la arquitectura como para quienes buscan un rincón sereno en el centro urbano, este palacio continúa siendo uno de los lugares más singulares y acogedores de la ciudad.