En este recorrido, la Sagrada Familia aparece como algo más que un icono: es un organismo en transformación que ha acompañado a Barcelona en sus cambios, sus tensiones y sus momentos de impulso colectivo. Mientras la ciudad se expandía, se reinventaba o se cuestionaba a sí misma, el templo avanzaba a su propio ritmo, acumulando capas de tiempo.
Las imágenes proponen una lectura cruzada: cada avance en la construcción encuentra su eco en la vida urbana que lo rodea. Así, la basílica deja de ser una presencia aislada para convertirse en un espejo —a veces silencioso, a veces imponente— de la propia ciudad.
Con acceso libre en el Palau Robert, la exposición propone mirar más allá de la obra en sí y atender a todo aquello que la ha acompañado a lo largo del tiempo: las historias, los cambios y las vidas que han crecido a su alrededor.