A lo largo de su historia, el inmueble ha estado estrechamente vinculado a la actividad económica de Barcelona. Nació como sede de la Antigua Sociedad del Crédito Mercantil y más tarde acogió instituciones como el Banco de Barcelona y la Cámara de Comercio, Industria y Navegación. Su trayectoria lo convierte en un testigo privilegiado de la evolución financiera y empresarial de la ciudad durante más de un siglo.
El corazón del edificio se organiza alrededor de un amplio patio central coronado por una gran claraboya que inunda el espacio de luz natural. La monumental escalera principal, construida en mármol y hierro forjado, conduce a unas dependencias donde destacan los amplios ventanales y la sensación de amplitud, características inspiradas en las corrientes arquitectónicas que buscaban espacios más luminosos y saludables.
Cada detalle, desde las barandillas ornamentales hasta las alegorías dedicadas al comercio y la industria, habla de una época en la que la arquitectura también era una declaración de prestigio y progreso. Hoy, el Palau Martorell continúa siendo una de las joyas patrimoniales del centro histórico de Barcelona, un edificio que conserva intacta la memoria de una ciudad en plena transformación.