Su carácter abierto la diferencia de las plazas tradicionales de la ciudad. Aquí no hay un entramado de calles cerrando el espacio: el horizonte, la playa y el mar forman parte del paisaje cotidiano. A lo largo del día, la plaza reúne a vecinos, paseantes, deportistas y personas que se acercan a esta zona del litoral para descansar frente al agua.
La proximidad al Club Natació Atlètic-Barceloneta y a algunos de los espacios más reconocibles del frente marítimo refuerza su vínculo con la historia deportiva y marinera del barrio.
Más que una plaza monumental, la Plaça del Mar es un lugar para detenerse. Su principal atractivo está precisamente en esa sencillez: ofrece una perspectiva despejada del Mediterráneo a pocos minutos de las calles estrechas y concurridas de la Barceloneta.