Diseñado originalmente como acceso principal a la Exposición Universal de 1888, el paseo conserva el carácter monumental de aquella época. A ambos lados, las hileras de árboles ofrecen sombra durante gran parte del año, mientras terrazas, artistas urbanos, paseantes y deportistas convierten el espacio en un punto de encuentro permanente.
Su protagonista indiscutible es el Arco de Triunfo, una de las construcciones más reconocibles de Barcelona, que marca el inicio de un paseo lleno de actividad y con una atmósfera muy diferente a la de otras zonas del centro. A pocos pasos se encuentran además algunos de los principales equipamientos culturales y espacios verdes de la ciudad.
Más que una vía de paso, el Passeig de Lluís Companys funciona como una plaza alargada donde vecinos y visitantes comparten el mismo ritmo pausado. Es escenario habitual de celebraciones populares, eventos culturales y encuentros al aire libre que reflejan el carácter abierto y diverso de Barcelona.
Quien recorre este paseo descubre una ciudad que se disfruta caminando, observando y dejando que la vida urbana transcurra a su alrededor. Un espacio emblemático que sigue siendo uno de los grandes salones al aire libre de Barcelona.