Por sus salas pasan festivales internacionales, ciclos de cine de autor, conciertos íntimos, exposiciones y encuentros con escritores, artistas y cineastas de distintas partes del mundo. Esa mezcla constante de disciplinas ha hecho del Institut un lugar especialmente vivo, capaz de atraer tanto a estudiantes como a habituales de la escena cultural barcelonesa.
El edificio mantiene además un carácter reconocible: amplios espacios luminosos, una mediateca frecuentada por lectores de distintas generaciones y un auditorio que, desde hace años, funciona como punto de encuentro para propuestas culturales que rara vez encuentran espacios tan abiertos al intercambio y la experimentación.
Más allá de su programación, el Institut Français conserva algo difícil de replicar: la sensación de pertenecer a una Barcelona cultural que todavía cree en las conversaciones largas, en el cine visto en pantalla grande y en la cultura entendida como lugar de encuentro.