La incidencia se produjo alrededor del mediodía y afectó a la alimentación eléctrica de la torre de control. Aena informó a las 14:18 horas de que estaba trabajando para solucionar el problema y pidió a los viajeros que comprobaran directamente con sus aerolíneas el estado de sus vuelos.
Aproximadamente una hora después, el aeropuerto había recuperado el 100 % del suministro eléctrico. Sin embargo, volver a encajar todos los vuelos pendientes está llevando más tiempo: los aterrizajes se han retomado con una separación mayor de la habitual entre aeronaves y las demoras se han ido acumulando.
La jornada tenía programadas 1.124 operaciones y al menos diez vuelos tuvieron que ser desviados durante la incidencia. Decenas de conexiones han registrado retrasos y algunos pasajeros han relatado esperas superiores a dos horas dentro de los aviones antes de poder despegar o desembarcar.
El problema llega en uno de los momentos de mayor actividad del año para El Prat. El aeropuerto cerró julio con un récord de 5,8 millones de pasajeros, un 6 % más que un año antes, de modo que cualquier interrupción durante estas semanas tiene capacidad para arrastrar retrasos durante varias horas.
La situación coincide además con la huelga indefinida del personal de tierra de Groundforce, iniciada el 4 de agosto y que ya venía provocando incidencias en algunas compañías. La combinación añade presión a un aeropuerto que atraviesa sus jornadas de máxima demanda del verano.
Quienes tengan previsto volar este miércoles desde Barcelona deben comprobar el estado de su conexión antes de desplazarse al aeropuerto y seguir las indicaciones de su compañía. Aunque la avería eléctrica está solucionada, la recuperación completa de horarios será gradual mientras El Prat absorbe los retrasos acumulados durante la paralización.