Del total de incorporaciones, 229 trabajarán como personal de conducción de autobús y 129 se sumarán como agentes de atención al cliente en la red de metro. Todos llegan tras procesos de selección a los que se presentaron más de un millar de aspirantes en cada ámbito.
El refuerzo se notará especialmente en el servicio diario. En una ciudad donde el metro y el bus sostienen buena parte de los desplazamientos cotidianos, contar con más personal ayuda a cubrir turnos, atender incidencias y mantener la operativa durante los meses de más actividad.
La incorporación de nuevos conductores llega además en un contexto de alta demanda para la red de bus. El verano combina trayectos habituales con visitantes, planes nocturnos, playas, fiestas, eventos culturales y restricciones de tráfico que pueden cambiar recorridos o concentrar más usuarios en determinadas líneas.
En el metro, los 129 nuevos agentes de atención al cliente reforzarán una figura clave para el funcionamiento de la red. Su trabajo incluye tareas de información, acompañamiento a usuarios, apoyo ante incidencias y funciones operativas que no siempre se ven, pero que ayudan a que el servicio sea más ágil.
La convocatoria también busca avanzar en presencia femenina dentro de TMB. En el área de autobús se incorporan 56 nuevas conductoras, dentro de un proceso que reservaba el 40% de las plazas a mujeres para impulsar su presencia en un sector históricamente masculinizado.
En la red de metro, 66 de los nuevos agentes de atención al cliente son mujeres. La compañía destaca que la tendencia va al alza, después de que el año pasado las mujeres representaran el 40% de las nuevas incorporaciones en este perfil.
También sobresale el peso de los jóvenes. Más de la mitad de las personas seleccionadas tienen menos de 30 años, un dato relevante para una empresa pública que necesita renovar plantillas y garantizar relevo generacional en servicios esenciales.
La plantilla de agentes de atención al cliente del metro se acerca ya a las 2.000 personas, con una mayoría femenina. Este colectivo asume tareas muy diversas, desde la atención directa en estaciones hasta funciones vinculadas a la circulación y maniobra de trenes.
Para los usuarios, la noticia se traducirá menos en grandes cambios visibles y más en una mejora de fondo: más manos para sostener el servicio cuando haya picos de demanda, incidencias o jornadas especialmente complejas en la ciudad.
Barcelona vivirá un verano de movilidad intensa, con obras en distintas redes, alteraciones por eventos y más presión turística en algunos ejes. En ese contexto, reforzar metro y bus no es solo una cuestión interna de plantilla, sino una forma de intentar que la ciudad siga funcionando cuando más gente se mueve.
El reto estará en que esas incorporaciones se noten en el día a día: estaciones mejor atendidas, autobuses con capacidad para mantener servicio, usuarios mejor informados y una red pública capaz de absorber un verano que, como cada año, exige más de lo habitual al transporte metropolitano.