Entre las principales novedades, vuelve a operar la línea R15 entre Reus y Móra la Nova, y se restablece progresivamente la R3 entre Ripoll y Ribes de Freser. La R4 también recupera su recorrido completo entre Sant Vicenç de Calders y Manresa, facilitando de nuevo los desplazamientos directos en el área metropolitana.
Aun así, la normalidad no es total. Se mantienen planes alternativos en tramos como Ripoll-Puigcerdà o en las obras del Garraf, además de cortes programados como el de la R13 entre La Plana-Picamoixons y Sant Vicenç de Calders. Algunas de estas actuaciones se prolongarán hasta 2027, obligando a los usuarios a seguir atentos a cambios y sustituciones.
El sistema ya opera al 96% de su capacidad, una cifra que ha permitido retirar la medida excepcional de gratuidad. A partir del 9 de mayo, los viajeros deberán volver a pagar sus trayectos, en un contexto donde el servicio mejora pero aún convive con incidencias y obras en curso.
Las actuaciones forman parte de un plan de modernización de infraestructuras clave, con especial atención a túneles y tramos estratégicos. El objetivo es aumentar la fiabilidad y la capacidad de una red que resulta esencial para conectar Barcelona con su entorno.
El impacto de estos cambios va más allá del transporte. La vuelta al pago y la recuperación progresiva del servicio obligan a reorganizar presupuestos y tiempos de desplazamiento, en una red que sigue siendo fundamental para el trabajo, los estudios y la vida diaria en el área metropolitana.