Estaciones como Gelida, Lavern-Subirats o Vilafranca del Penedès vuelven a tener servicio sin necesidad de autobuses sustitutorios, lo que reduce tiempos de viaje y simplifica los desplazamientos diarios.
La mejora llega tras el accidente del 20 de enero, que afectó a buena parte de la red. Aunque el servicio entre Sant Vicenç de Calders y Terrassa ya funciona con normalidad, quienes continúan hacia Manresa aún deben hacer transbordos, en algunos casos combinando tren y autobús.
En paralelo, la R1 también recupera su recorrido completo entre L’Hospitalet de Llobregat y Maçanet-Massanes. Las frecuencias aumentan en los tramos más demandados, aunque persisten limitaciones en las primeras y últimas horas del día por trabajos de mantenimiento.
El resto de la red sigue con incidencias. La R2 sur mantiene restricciones por obras en el Garraf, la R3 opera parcialmente y la R8 continúa interrumpida en algunos tramos, lo que obliga a reorganizar muchos trayectos.
Para los usuarios habituales, el cambio se traduce en una mejora clara, aunque aún lejos de la normalidad total. La recuperación avanza por fases en una red clave para la movilidad diaria en el área de Barcelona, donde cualquier ajuste impacta directamente en miles de desplazamientos.