La feria ha crecido también en dimensión. Con casi 53.000 metros cuadrados ocupados y la participación de 2.290 empresas de 85 países, el evento ha ofrecido un espacio más amplio y dinámico, donde productores, distribuidores y expertos han conectado para explorar nuevas oportunidades.
Uno de los ejes de esta edición ha sido la innovación. La nueva área dedicada a la acuicultura y los debates sobre el contexto geopolítico han marcado la agenda, reflejando los retos y transformaciones que vive la industria. El sector busca adaptarse a un escenario global cada vez más complejo, donde la sostenibilidad y la seguridad alimentaria ganan peso.
Desde su llegada a Barcelona, Seafood no ha dejado de crecer. Las empresas locales aprovechan la feria para impulsar su internacionalización, mientras que compañías extranjeras encuentran en la ciudad un punto estratégico para expandirse en Europa.
Barcelona se consolida como sede de grandes eventos internacionales que generan negocio, turismo profesional y proyección global. Este tipo de ferias impacta directamente en hoteles, restauración y empleo, reforzando el papel de la ciudad como nodo clave en la economía global.