La colección llega a supermercados con diseños que representan lugares reconocibles, conectando con quienes viven o visitan estas ciudades. En Barcelona, el Park Güell destaca por su estética única y su peso en la imagen internacional de la ciudad.
La campaña forma parte del aniversario de la marca, que celebra más de seis décadas apostando ahora por el vínculo emocional con el consumidor. El objetivo es que cada tarro tenga un valor más allá del producto.
En total, hay 17 diseños distintos, uno por comunidad autónoma. Entre ellos aparecen lugares como la Gran Vía en Madrid o espacios naturales y arquitectónicos de otras regiones, ampliando el alcance de la colección.
El resultado mezcla consumo y cultura urbana. Un objeto habitual en la cocina se transforma en un recuerdo visual que conecta con el día a día de quienes reconocen estos lugares.
Puedes encontrarte estos tarros en el supermercado habitual y elegir uno con referencia a tu ciudad. Es un pequeño cambio en un producto común, pero que conecta con el entorno y convierte algo cotidiano en algo más personal o coleccionable.