Las protestas se concentrarán en tres franjas especialmente sensibles para quienes dependen del tren cada día: de 3:00 a 6:00, de 6:00 a 9:00 y de 17:00 a 20:00. Son las horas de entrada y salida del trabajo y de los centros educativos, cuando las estaciones y convoyes registran más movimiento.
Los sindicatos sostienen que la reducción de interventores ha dejado muchos servicios sin personal suficiente para controlar incidencias, asistir a pasajeros o reforzar la seguridad a bordo. Denuncian que parte de la plantilla se ha trasladado o ascendido y que Renfe no ha cubierto esas vacantes, a pesar de que tras accidentes como los de Adamuz y Gelida se prometió reforzar la presencia de interventores en determinados trayectos.
A esto se suma otro foco de malestar: la desaparición de ciertos incentivos salariales vinculados a la venta de billetes y sanciones desde la implantación de los abonos gratuitos. Los representantes sindicales consideran que la empresa no ha compensado esa pérdida económica, aunque la gratuidad del servicio se haya mantenido durante más tiempo del previsto inicialmente.
Por ahora, el sindicato de maquinistas SMAF no se ha adherido a la convocatoria, algo que podría reducir parcialmente el impacto de los paros. Aun así, las próximas reuniones entre sindicatos, empresa y Generalitat serán clave para intentar desbloquear el conflicto y evitar nuevas alteraciones en el servicio.
La incertidumbre llega en un momento especialmente delicado para Rodalies, donde cualquier incidencia suele provocar un efecto en cadena en estaciones y líneas muy utilizadas. Para muchos pasajeros, la preocupación no es solo el posible retraso puntual, sino la dificultad de saber con antelación cómo quedará el servicio en días de huelga.
Rodalies conecta Barcelona con decenas de municipios del área metropolitana y otras ciudades catalanas, convirtiéndose en una infraestructura esencial para trabajadores, estudiantes y viajeros habituales. En los últimos años, la red ha acumulado críticas por averías, obras y problemas de capacidad, mientras el debate sobre la inversión y la gestión del servicio sigue muy presente entre usuarios y administraciones.