La convocatoria llega cinco años después de la gran movilización de 2021 y en un momento decisivo para el proyecto. El Consejo de Ministros debe aprobar antes de terminar septiembre el Documento de Regulación Aeroportuaria 2027-2031, el DORA III, que determinará buena parte de las inversiones de Aena durante el próximo quinquenio.
Los organizadores esperan que los participantes lleguen desde diferentes puntos de Catalunya mediante más de una decena de columnas. Además de los más de 210 colectivos adheridos, Zeroport asegura contar con el apoyo de más de un centenar de personas del ámbito académico. El lema elegido es “No a l'ampliació, ni ara ni mai”.
El proyecto que está detrás de la protesta prevé una inversión global aproximada de 3.200 millones de euros. El acuerdo alcanzado por Generalitat, Gobierno central y Aena contempla ampliar en 500 metros la pista más cercana al mar, reformar las terminales T1 y T2 y construir una nueva terminal satélite conectada con la T1.
Eso no significa que todas esas obras vayan a empezar ahora. Para el periodo 2027-2031, Aena prevé invertir unos 1.765 millones de euros en El Prat. Aproximadamente 1.020 millones se destinarían a actuaciones en las terminales y al inicio de las medidas ambientales vinculadas a la futura ampliación, además de otras inversiones en el aeropuerto.
El calendario sitúa la gran transformación del campo de vuelo más adelante. Aena prevé disponer del nuevo plan director en 2028 o 2029 y realizar durante este primer periodo importantes actuaciones ambientales. Si los trámites avanzan según sus previsiones, el alargamiento de la pista y la construcción de la terminal satélite podrían comenzar a partir de 2032.
El principal choque continúa siendo ambiental. La ampliación afecta al Delta del Llobregat, un entorno con espacios protegidos por la Red Natura 2000. Los grupos contrarios sostienen que aumentar la capacidad aeroportuaria provocará más vuelos, emisiones y presión turística y consideran que el proyecto entra en contradicción con los objetivos climáticos y con las necesidades de vivienda y movilidad cotidiana.
Aena y la Generalitat defienden, en cambio, que la última versión reduce la afectación respecto a propuestas anteriores. El proyecto mantiene la lámina de agua de La Ricarda y plantea más de 270 hectáreas de nuevos espacios naturales, un anillo verde y un fondo ambiental para compensar los efectos sobre el Delta. También sostiene que el nuevo diseño reducirá el impacto acústico sobre los municipios próximos.
Las diferencias no se limitan a los colectivos ecologistas. Los ayuntamientos de El Prat de Llobregat y Castelldefels mantienen fuertes reservas sobre la ampliación y estudian vías legales, mientras el proyecto todavía debe superar trámites ambientales y convencer a la Comisión Europea.
La manifestación del domingo llevará ese conflicto desde el Delta hasta el centro de Barcelona. Cinco años después de la protesta de 2021, la ampliación de El Prat vuelve así a convertirse en una cuestión de calle justo cuando empiezan a definirse las inversiones que marcarán el futuro del aeropuerto durante la próxima década.