Sant Esteve vuelve a llenar las mesas de canelones. ¿Caseros o listos para llevar? La opción rápida gana terreno cada año. La lluvia afecta las ventas, pero la tradición sigue viva. Descubre cómo evoluciona esta costumbre en Barcelona.
La tradición de Sant Esteve en Barcelona mantiene a los canelones como protagonistas indiscutibles de la mesa. Cada año, la elección se debate entre prepararlos en casa con las sobras del asado navideño o comprarlos ya listos para disfrutar. La opción de llevarlos preparados sigue sumando adeptos, especialmente en días festivos como este 27 de diciembre.
En La Bodega del Poblenou, la lluvia ha frenado el habitual flujo de clientes, aunque esperan vender unas 2.000 unidades de canelones este Sant Esteve. Los más demandados son los tradicionales, que se ofrecen en bandejas de cinco y pueden adquirirse recién gratinados. La receta clásica se mantiene, aunque con un toque innovador: bajan la temperatura y el tiempo de cocción, y añaden un poco de caldo a la bechamel.
Para quienes buscan sabores diferentes, el local también ofrece canelones de faisán, trufa y foie, así como de ricotta y espinacas, que han ganado popularidad. Además, este año proponen pollo asado, con unas 50 unidades previstas para la venta. Aunque diciembre es el mes más fuerte en ventas, los responsables del negocio prevén una facturación menor debido al mal tiempo.
Lucia Alves, responsable del establecimiento, señala que la lluvia durante las fiestas ha desanimado a muchos compradores a salir de casa. La mayoría de los pedidos se realizaron desde octubre, lo que ha permitido mantener cierta estabilidad en las ventas pese a las inclemencias meteorológicas.