Con la llegada de la Cuaresma, Barcelona revive una de sus tradiciones más dulces: los buñuelos. Desde los clásicos de viento hasta los rellenos más innovadores, las pastelerías de la ciudad compiten por ofrecer el bocado más tierno y esponjoso. El ambiente en los obradores es de auténtica fiesta, con colas en las puertas y el aroma a fritura recién hecha inundando las calles.
Oriol Carrió, en la calle Bailén, destaca por su variedad: buñuelos del Empordà, de viento y una selección de rellenos que van desde la crema quemada hasta el pistacho. En Pastisseria Mas, Òscar Hernández apuesta por fórmulas tradicionales y materias primas de calidad, con buñuelos ligeros de masa choux, versiones anisadas del Empordà y rellenos de crema, nata, trufa, gianduja o Lotus.
Pastisseria Lis, con dos locales en la ciudad, es famosa por sus chuchos de crema y buñuelos de viento, siempre tiernos y aparentemente ligeros. Canal, en la calle Muntaner, lleva más de medio siglo elaborando buñuelos de crema con una fritura impecable. Escribà, en Gran Via, eleva la crema pastelera a protagonista absoluta de sus buñuelos.
Foix de Sarrià mantiene la receta centenaria y elabora buñuelos desde antes de Cuaresma hasta el final de Semana Santa. Forn Roura, en la calle Calaf, sigue fiel a la tradición desde 1920, con buñuelos de viento, del Empordà, de manzana, chocolate y rellenos de nata, trufa y crema.
Takashi Ochiai sorprende con su versión japonesa: buñuelos rellenos de ganache de té matcha, además de los clásicos de viento y crema. Farga, en Sant Gervasi, ofrece cajas surtidas para los más devotos, con buñuelos tradicionales y rellenos de crema.
Mauri, en Rambla de Catalunya, nunca falla en Cuaresma. Sus buñuelos de viento y del Empordà son imprescindibles, pero los rellenos de nata despiertan auténtica devoción. Sacha 1927, en la zona alta, elabora buñuelos de viento los miércoles y viernes, una cita fija para los fieles del barrio.
Pastisseria Ideal, en Gràcia, es conocida por sus chuchos de crema y buñuelos fieles a la tradición. Pastisseria Mas, en Horta, mantiene el espíritu artesano desde 1972, con buñuelos de viento, de marrasquino y rellenos muy solicitados.
Pastisseria Abril, en Creu Coberta, transporta a otra época con su estética vintage y colas aseguradas en Cuaresma. Bocí, en Via Augusta, trabaja a pleno rendimiento en estas fechas, con buñuelos de viento y del Empordà como grandes protagonistas.