El trazado suma casi dos kilómetros adicionales hacia el sur. Desde el carrer de la Mare de Déu de Port, la línea avanza por el carrer del Foc y el paseo de la Zona Franca hasta el nuevo tramo, donde se incorporan ocho paradas. Al mismo tiempo, tres dejan de estar operativas, ajustando el recorrido a la nueva realidad del barrio.
Pese a la ampliación, el servicio mantiene su funcionamiento habitual. Los horarios no cambian —de primera hora de la mañana hasta las 22:00— y la frecuencia de paso se conserva, un punto clave para quienes utilizan la línea a diario.
La V5 ya mueve a miles de personas cada día. Con casi 2,8 millones de pasajeros al año, se ha convertido en una línea esencial para conectar esta zona con el resto de la ciudad. La ampliación busca dar respuesta a ese crecimiento sin alterar la operativa.
Barcelona ajusta su red de transporte al crecimiento urbano. Más paradas y mejor cobertura facilitan los desplazamientos en barrios nuevos, aunque obligan a adaptarse a cambios en algunas rutas habituales.