Las entidades convocantes piden comprar en comercios de barrio cada miércoles y parar todas las compras el 11 de noviembre
Desde 2019, la cesta de la compra ha subido un 40 % de media, según datos del INE citados por las organizaciones. Las entidades contrastan ese encarecimiento con un aumento salarial del 21,9 %.
La Confederación de Sindicatos de Inquilinas ha convocado la protesta junto a Facua. También participa Justícia Alimentària. La primera jornada será este miércoles 28 de octubre: la propuesta es evitar las grandes superficies y comprar en mercados municipales, comercios de barrio, cooperativas o directamente a productoras.
El 11 de noviembre plantean un día sin compras
La convocatoria se suma a la huelga general del 11 de noviembre. Ese día, las entidades piden no hacer ninguna compra, ni presencial ni online.
Los organizadores invitan a trabajadores de las grandes cadenas y al pequeño comercio a sumarse al parón. Explican que la protesta busca presionar a las grandes distribuidoras y que comercios y empleados no son el objetivo de la convocatoria.
Una huelga para quienes no pueden parar en el trabajo
Las entidades describen la huelga de consumo como una forma de participar para quienes no pueden hacer huelga laboral: personas precarias, autónomas, paradas, pensionistas, estudiantes y cuidadoras. Su portavoz Aldo Reverte, de la Confederació de Sindicats de Llogateres, sostiene que el alquiler y la compra de alimentos aprietan los ingresos, mientras algunas empresas baten récords de beneficios.
Javier Guzmán, director de Justícia Alimentària, defiende que las rebajas de precios salgan de los beneficios de las grandes distribuidoras y no de quienes producen los alimentos.
Rubén Sánchez, secretario general de Facua, reclama que se conozca cuánto se paga en el campo y cuánto retiene la gran distribución. También propone poner límites a los márgenes de beneficio de las grandes cadenas.