Ráfagas de hasta 168 km/h obligaron a cortar trenes y carreteras. Protección Civil pidió evitar desplazamientos en seis comarcas. El frío y la nieve agravan la situación en el Pirineo. El temporal afectó a miles de personas este domingo y dejó varias incidencias en transporte y carreteras en el norte de Cataluña.
El fuerte viento que azota el norte de Cataluña este domingo estaba alterando la rutina de miles de personas, con consecuencias directas en la movilidad y la seguridad. Las rachas alcanzaban los 168 kilómetros por hora en Portbou, un dato que obligó a extremar precauciones en toda la zona y a modificar planes de viaje y actividades al aire libre.
La situación era especialmente delicada en seis comarcas: Solsonès, Berguedà, norte de la Cerdanya, Ripollès, Garrotxa y Alt Empordà. Protección Civil envió un aviso Es-Alert a los móviles de los residentes, recomendando limitar desplazamientos y evitar actividades en el exterior durante toda la jornada. La circulación ferroviaria estaba interrumpida entre Figueres y Portbou, así como entre Vic y Ripoll, al menos hasta el mediodía, según Renfe.
El Meteocat elevó el nivel de alerta por viento a 5 sobre 6, mientras que el litoral norte afrontaba un temporal marítimo de nivel 4 y el Pirineo occidental suma nuevas nevadas, con más de 30 centímetros acumulados en cotas altas. Solo hasta las ocho de la mañana, Protección Civil gestionó 111 incidencias relacionadas con el viento en el tercio norte de Cataluña.
Las temperaturas se desplomaban en la alta montaña, con registros de hasta 12 grados bajo cero en Ulldeter. El tráfico por carretera también se veía afectado: la BV-4024 hacia Coll de Pal y la C-28 hacia el Port de la Bonaigua permanecían cortadas por la nieve. Además, fue obligatorio el uso de cadenas en varios tramos de la red viaria del Pirineo, como la C-13, C-142b, C-147 y C-28 en diferentes accesos y valles.
Desde el otoño, Cataluña encadena varios temporales de viento, lluvia y nieve que ponen a prueba la infraestructura y la vida cotidiana, en un contexto de fenómenos extremos cada vez más frecuentes en el Mediterráneo. El último episodio de vendaval severo, en febrero, dejó nueve personas hospitalizadas y paralizó buena parte de la actividad en la región.
Los avisos Es-Alert se han convertido en una herramienta clave para la gestión de emergencias en Cataluña. Este sistema permite enviar mensajes de alerta directamente a los teléfonos móviles de quienes se encuentran en zonas de riesgo, facilitando una respuesta rápida ante fenómenos meteorológicos extremos. Su uso se ha intensificado en los últimos años, especialmente en situaciones de viento, lluvias torrenciales o incendios forestales, y ha demostrado ser eficaz para reducir riesgos y mejorar la coordinación ciudadana.